La supervisión bancaria integrará los riesgos ESG en sus análisis a partir de 2027.
Las autoridades europeas reforzarán la evaluación del impacto ambiental, social y de gobernanza en la estabilidad financiera.
A partir de enero de 2027, los supervisores deberán tener en cuenta estos factores dentro de los ejercicios de análisis y pruebas de resistencia que utilizan para evaluar la solidez y resiliencia de las entidades financieras bajo su control.
El cambio se enmarca en la evolución del marco regulatorio europeo, que busca adaptar la supervisión prudencial a riesgos estructurales emergentes, como el cambio climático, la transición energética o los fallos de gobernanza corporativa.
Un nuevo enfoque en la regulación financiera europea
Las Autoridades Europeas de Supervisión (ESAs) integradas por la Autoridad Bancaria Europea (EBA), la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) han aprobado directrices conjuntas finales destinadas a orientar a los supervisores nacionales sobre cómo incorporar los riesgos ESG en los análisis de resiliencia del sistema financiero.
Estas directrices, publicadas en el marco de la normativa prudencial de la Unión Europea, entrarán en vigor el 1 de enero de 2027 y están dirigidas principalmente a las autoridades supervisoras, que deberán aplicarlas en sus evaluaciones, incluidos los ejercicios de estrés y otros análisis prospectivos.
El objetivo es evitar que los riesgos asociados a factores ambientales, sociales o de gobernanza queden fuera de las evaluaciones tradicionales de solvencia y estabilidad financiera.
¿Qué cambia en la práctica para la banca?
Hasta ahora, la incorporación de riesgos ESG en la gestión bancaria se ha producido de forma desigual, con avances especialmente en el ámbito climático, pero sin una integración homogénea en los ejercicios supervisores.
Con el nuevo marco:
- Los supervisores deberán considerar explícitamente los riesgos ESG en las pruebas de resistencia y otros análisis de vulnerabilidad.
- Se ampliará el horizonte temporal de algunos ejercicios, incorporando escenarios de medio y largo plazo, más adecuados para evaluar impactos climáticos o transiciones económicas.
- Se tendrán en cuenta factores como:
- Riesgos derivados de eventos climáticos extremos o de la transición hacia economías bajas en carbono.
- Riesgos sociales o de gobernanza que puedan afectar a la continuidad operativa, la reputación o la calidad de los activos.
- Tendencias estructurales que puedan tener un efecto acumulativo sobre la estabilidad financiera.
Las directrices no imponen escenarios únicos ni metodologías cerradas, pero sí establecen principios comunes para asegurar una aplicación coherente en toda la UE.
Relación con otras obligaciones regulatorias
La integración de los riesgos ESG en las pruebas de estrés se suma a otras exigencias ya vigentes o en desarrollo, como:
- La obligación de identificar y gestionar los riesgos ESG dentro del marco general de riesgos de las entidades.
- Los requisitos de divulgación de información sobre sostenibilidad, tanto prudencial como de mercado.
El enfoque de las ESAs busca que los riesgos ESG no se traten únicamente como un ejercicio de transparencia, sino como un elemento relevante en la planificación de capital y en la supervisión prudencial.
Contexto y motivación de la medida
Supervisores y organismos internacionales llevan años alertando de que los riesgos relacionados con el clima, la sostenibilidad y la gobernanza pueden tener efectos materiales sobre la estabilidad financiera, aunque su impacto no siempre sea inmediato.
Guías previas de la EBA ya exigían a los bancos desarrollar capacidades internas para identificar y evaluar estos riesgos. El nuevo paso refuerza esta línea, trasladando el foco desde la gestión interna hacia una integración más estructural en la supervisión.
Hacia un sistema financiero más resiliente
La inclusión formal de los riesgos ESG en los análisis supervisores representa un avance relevante en la regulación financiera europea.
Al ampliar el perímetro de los riesgos considerados, la UE busca fortalecer la resiliencia del sistema bancario frente a shocks no tradicionales, cada vez más relevantes en un entorno económico cambiante.
Con la aplicación de estas directrices a partir de 2027, la supervisión bancaria europea consolida un enfoque más holístico del riesgo, que podría influir también en estándares internacionales y en la evolución de las prácticas de gestión bancaria a escala global.
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