ICONOS FINALES-TRAZADOS

La falta de incentivos para gestionar los montes dispara el abandono forestal y agrava el riesgo de incendios en España.

Propietarios y técnicos coinciden en que el sistema actual penaliza la gestión activa del monte y convierte la inacción en la opción más rentable, alimentando un escenario de incendios cada vez más destructivos.

La falta de incentivos para gestionar los montes dispara el abandono forestal y agrava el riesgo de incendios en España.

España afronta cada verano un escenario de incendios forestales más intenso y difícil de controlar.

Detrás de esta tendencia, los expertos señalan un factor estructural que se repite año tras año: la ausencia de incentivos reales para gestionar los montes.

Propietarios forestales, asociaciones del sector y técnicos coinciden en que el modelo actual hace que “sea más rentable no hacer nada” que invertir en limpieza, mantenimiento o aprovechamientos sostenibles.

El resultado es un territorio cada vez más abandonado, con acumulación de combustible vegetal y un riesgo creciente de incendios de alta intensidad.

 

 

 

1. Un sistema que desincentiva la gestión forestal

Mantener un monte en condiciones adecuadas implica:

  • Desbroces periódicos para evitar la proliferación de matorral.
  • Retirada de biomasa acumulada, que actúa como combustible.
  • Poda y limpieza del arbolado para reducir continuidad vertical del fuego.
  • Control de plagas y enfermedades forestales.
  • Apertura y mantenimiento de cortafuegos y accesos.

Pero estas actuaciones tienen un coste elevado y, según denuncian los propietarios, no existe ningún retorno económico que compense la inversión.

La madera, la resina o los aprovechamientos cinegéticos generan ingresos insuficientes y, en muchos casos, ni siquiera cubren los gastos mínimos de gestión.

 

2. La burocracia: un obstáculo añadido

A la falta de rentabilidad se suma una burocracia compleja y lenta, que dificulta cualquier actuación en el monte:

  • Los planes de gestión forestal requieren trámites largos y costosos.
  • Las autorizaciones para cortar, limpiar o retirar biomasa pueden tardar meses.
  • Las sanciones por errores administrativos desincentivan la actividad.
  • La normativa varía entre comunidades autónomas, generando confusión y retrasos.

Muchos propietarios optan por no intervenir, porque cualquier actuación implica tiempo, dinero y trámites que no compensan.

 

3. Consecuencias: más combustible y incendios más destructivos

La falta de gestión tiene efectos directos sobre el comportamiento del fuego:

  • Acumulación de matorral y vegetación seca.
  • Aumento del combustible disponible para incendios.
  • Mayor continuidad horizontal y vertical del combustible.
  • Incendios más rápidos, más intensos y más difíciles de extinguir.
  • Riesgo elevado para poblaciones cercanas y para los equipos de extinción.

Los técnicos forestales insisten en que un monte abandonado es un incendio latente, esperando una chispa.

 

4. ¿Por qué “es más rentable no hacer nada”?

Los expertos resumen la situación en tres puntos clave:

  • Gestionar cuesta dinero, y no hay retorno económico.
  • No gestionar no tiene consecuencias, ni sanciones ni obligaciones.
  • Las ayudas son escasas, llegan tarde o no cubren los costes reales.

En la práctica, el propietario que mantiene su monte paga por hacerlo, mientras que quien lo deja abandonado no asume ningún coste. Esto genera un incentivo perverso: la inacción es la opción más barata.

 

5. Propuestas para revertir el abandono forestal

Las entidades del sector plantean varias medidas para cambiar el modelo:

  • Pagos por servicios ecosistémicos: compensar económicamente a quien mantiene el monte limpio.
  • Ayudas directas a la gestión forestal, con trámites simplificados.
  • Incentivos fiscales para propietarios que inviertan en prevención.
  • Aprovechamiento energético de la biomasa, para generar ingresos.
  • Planes de gestión obligatorios, pero acompañados de financiación real.
  • Cooperativas forestales para abaratar costes y compartir recursos.
  • Contratos de gestión público‑privada, especialmente en zonas rurales despobladas.

El objetivo es que gestionar el monte deje de ser un gasto y se convierta en una actividad económicamente viable.

 

6. Un problema que afecta a todo el país

La falta de incentivos no es exclusiva de una región: afecta a la mayoría del territorio forestal español. Las zonas más afectadas son:

  • Áreas rurales con fuerte despoblación.
  • Montes privados sin actividad económica.
  • Regiones con alta carga de combustible acumulado.
  • Territorios donde la gestión forestal dejó de ser rentable hace décadas.

La combinación de abandono, sequías recurrentes y olas de calor convierte amplias zonas en escenarios de riesgo extremo.

 

Conclusión

La ausencia de incentivos económicos y administrativos ha creado un modelo forestal en el que no gestionar el monte es más rentable que cuidarlo, lo que incrementa el riesgo de incendios y dificulta la prevención.

Sin cambios profundos en las políticas de apoyo, España seguirá enfrentando veranos cada vez más peligrosos, con montes abandonados y una carga de combustible que convierte cualquier chispa en una emergencia.

 

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