España registra un avance histórico en productividad
El crecimiento supera el mayor nivel en tres décadas.
La productividad en España ha experimentado un crecimiento sin precedentes en los últimos 30 años, situándose como uno de los principales motores del avance económico reciente.
Este incremento medido como la productividad total de los factores (PTF) y el valor añadido por unidad de trabajo representa una notable mejora en la eficiencia productiva del país.
Un crecimiento sin precedentes
El indicador de productividad medido como la productividad total de los factores (PTF) ha subido alrededor de un 1,4 % anual, un ritmo que no se veía desde mediados de los años noventa.
Este resultado sitúa a España en una posición destacada respecto a otros países avanzados y representa una parte importante del impulso al Producto Interior Bruto (PIB) nacional.
Contexto macroeconómico general
La economía española ha mantenido una trayectoria de crecimiento robusto en los últimos años. El PIB creció un 3,1 % en 2024, y las previsiones de diversos organismos, como la OCDE y el FMI, apuntan a que continuará expandiéndose por encima del promedio de la eurozona en 2025 y 2026.
Datos clave del crecimiento
Según informes recientes, España ha registrado una tasa de expansión de la productividad que no se veía desde mediados de los años 90, con cifras que rondan el 1,4 % anual, lo que supone el ritmo más elevado desde 1995.
Este dinamismo explica aproximadamente un tercio del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del país en el período reciente.
Además, este avance se produce en un contexto en el que otros grandes países europeos, como Francia y Alemania, han experimentado retrocesos o estancamientos en sus indicadores de productividad, lo que pone a España en una posición destacada dentro del bloque.
Factores que impulsan la productividad
Expertos económicos señalan múltiples factores que pueden estar detrás de este crecimiento:
- Transformación productiva: Un cambio estructural en el modelo de crecimiento español hacia actividades de mayor valor añadido y eficiencia.
- Mejoras tecnológicas: La adopción de tecnologías digitales y procesos más eficientes ha contribuido a elevar la producción por trabajador.
- Demanda interna y empleo: El fortalecimiento del mercado laboral y el mayor gasto en inversión favorecen un entorno propicio para la productividad.
Este cambio supone un giro respecto a décadas anteriores, donde el crecimiento del empleo y del PIB no siempre se ha traducido en mayores niveles de eficiencia productiva.
Comparación internacional y perspectivas
El reciente impulso de la productividad coloca a España en una situación ventajosa frente a sus socios europeos, aunque aún existen retos estructurales para cerrar brechas con economías líderes en eficiencia, como los países nórdicos o Alemania.
A nivel continental, el desempeño español contrasta con la moderación o caída de este indicador en otros grandes países.
De cara al futuro, economistas y organismos internacionales observan con interés si este crecimiento se consolida como tendencia sostenible o si responde en mayor medida a factores coyunturales recientes.
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